Gran Logia de Canarias

Grand Lodge of Canary Islands, Spain == Grande Loge des Îles Canaries, Espagne

José Torrent Socorro (O.·.E.·.) en el recuerdo.

Publicado por el 21/10/2016. Categoría: Planchas

¡¡¡Oh Capitán!!! ¡¡¡Mi Capitán!!!
(Walt Whitman)

Lamento no poder ofrecer más que esta modesta pieza de arquitectura en memoria de José Torrent Socorro, pero es difícil construirla sin caer en la nostalgia, la melancolía y la pesadumbre; aunque es imposible recordarlo sin el apogeo de su sonrisa, ni la gracia de sus comentarios, de sus anécdotas y la historia de su vida. A pesar de la enorme herida de su ausencia, es necesario mantener su recuerdo por muy difícil que sea contener la tristeza que nos produce su muerte; me causa dolor, “Pero yo con lúgubre andar. Camino la cubierta donde yace mi Capitán.”

La muerte de nuestro hermano y amigo, de nuestro padre, del esposo, de nuestro marino aguerrido y experimentado, nos ha sobrecogido a todos; y no por falta de que lo anunciara una y otra vez: “La Blanca me vino a ver anoche, me toco los pies en la cama; mi muerte está próxima”, nos decía. Tanto la anunció que ya no la esperábamos, pero “Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos.” Cuando nuestra hermana Margarita nos lo comunicó me pareció escuchar otro verso: “Mi padre no siente mi abrazo, no tiene pulso ni voluntad.”

itacaY es que “Caído, frío y muerto” está nuestro Hermano. Cubierto con sus ropas de trabajo, desnudo bajo ellas como vino al mundo, “me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”, que decía Machado (O:. E:.). Y es que “El barco se encuentra anclado sano y salvo, su viaje concluido y terminado”. Ya ha llegado a su Ítaca querida “que le brindó tan hermoso viaje” por los lugares más recónditos de la Tierra.

En una de esas mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes”, que hubiese dicho Constantino Cavafis, su adorado poeta, murió Pepe Torrent, el día 22 del pasado agosto en Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad que le vio nacer, ayer haría noventa y un años, a escasos metros de las riberas en que jugó de niño, muy cerca de donde trabajaría 46 años como Práctico del Puerto de la Luz y de Las Palmas, siendo ya Capitán de la Marina Mercante, después de múltiples singladuras por todo el Mundo, iniciándose en una de ellas en los augustos misterios del Arte Real en los EE. UU.

Su mujer amada, su esposa, Margarita Navarro Miñón, su compañera y amiga, mantuvo encendida la llama del hogar donde construyeron una hermosa familia de diez hijos, diecinueve nietos y una biznieta. Un legado familiar que derramará su estirpe por la superficie de la tierra, del mar y del aire. Margarita era la paz y el sosiego, cuando estaba en la mar por su deseo de abrazarla y cuando estaba en tierra por su afán de encontrase con ella; cuando era feliz porque quería compartir esa felicidad con ella. Y cuando se encontraba triste porque encontraba en ella la felicidad.

Nuestro hermano José Torrent Socorro deja un hermoso testamento filosófico que podríamos leer en su trayectoria profesional, en su forma de trabajar y en su modo de pensar, en su ideología y su concepción de un mundo más libre, igualitario y fraternal; su ejemplo da luz al camino de los que seguimos buscando un mundo mejor y más justo, por eso se inició tratando de encontrar la senda del “progreso” y terminó sus trabajos filosóficos “a la hora de la liberación de los pueblos”, huyendo del dogmatismo, entregándose al libre pensamiento, sustituyendo el autoritarismo por la razón y el servilismo por la fraternidad; participó con esa forma de pensar en la recuperación de los talleres históricos en Canarias que volverían a abrir sus trabajos a la G:. del G:. Arquitecto del U:., por medio de la GL. de Canarias, del SC. de España y de la CC:. GG:. LL:. UU:. de Europa; es, sin lugar a dudas, uno de los más brillante eslabones de la cadena que adorna nuestro sagrado edificio y una de las claves que sostiene los arcos de nuestra sólida nave.

Unos días después de que se hicieran ceniza los restos de nuestro V:. H:. ya en el O:. E:., me di cuenta de que tenía en mi móvil un SMS de su teléfono, enviado el día anterior a su muerte, a las 10:16, por uno de sus hijos, que decía lo siguiente: “Gracias X todo d parte d mi padre un saludo”. “Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente, saluda”. Me quedó pena no haberlo visto en su momento para decirle que no hay nada que agradecerme, soy yo el agradecido por haber disfrutado de su amistad y haber compartido su fraternidad a lo largo de muchos años. Gracias a ti Pepe y que esta humilde balaustra adorne nuestro afecto imperecedero.

La nave ya ha sido construida, ya navega con soltura y estabilidad, sus tripulantes están capacitados para grandes empresas, para surcar los más tenebrosos mares y las aguas más turbulentas. Y “Mientras los ojos siguen la firme quilla de la severa y osada nave”, ya sólo nos queda concluir diciéndole a Pepe Torrent como Walt Whitman:

Querido Hermano José Torrent Socorro: ¡¡¡Oh Capitán!!! ¡¡¡Mi Capitán!!!

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S:. F:. y U:.

Antonio Márquez Fernández

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