Gran Logia de Canarias

Grand Lodge of Canary Islands, Spain == Grande Loge des Îles Canaries, Espagne

Honorabilidad de la Masonería reconocida por el Excmo. Ayuntamiento de San Cristobal de La Laguna.

Publicado por el 10/12/2016. Categoría: Noticias y anuncios, Multimedia

Intervención del letrado D. Carlos Berástegui, representante de la Gran Logia de Canarias, en el pleno del Excmo. Ayuntamiento de San Cristobal de La Laguna del viernes 9 de diciembre de 2016 sobre el reconocimiento de la honorabilidad de la masonería:

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Excelentísimo Señor Alcalde,
Ilustrísimas Señoras y Señores Concejales,
Señoras y Señores.

En primer lugar debo agradecer, en nombre de la Gran Logia de Canarias, la buena predisposición de esta Corporación para que podamos intervenir en este punto del orden del día de profunda significación para nosotros.

Quisiera además, trasladarles un fraternal saludo del Muy Respetable Gran Maestro de la Gran Logia de Canarias que me ha pedido que les transmita que su inicial deseo era estar hoy aquí, pero que por motivos imperativos no le ha sido posible asistir a la aprobación de esta moción institucional de restitución de la honorabilidad de nuestra Orden. En breve nuestra Obediencia emitirá un comunicado público de agradecimiento y felicitación a esta Corporación, que se suma así a iniciativas similares adoptadas en otras partes de nuestro Archipiélago, en un acto que, aun siendo de justicia, es de agradecer en estos tiempos donde ésta no siempre prevalece.

Me indica también que ese saludo fraternal lo hace por añadidura en nombre de los Hermanos integrados en los Talleres repartidos por las Islas Canarias que conforman nuestra Gran Logia, entre ellas dos de nuestras principales Logias que operan en estos Valles de San Cristóbal de La Laguna: Añaza, fundada en 1895 y Comendadores del Teide, fundada en 1817.

Precisamente nuestra Logia Añaza convocará en este municipio en el mes de abril del próximo año su tenida o reunión nº 500, y con tal motivo pretende realizar una serie de actos abiertos destinados a difundir los valores y principios de nuestra Orden, así como la historia de su Taller y de la masonería en Canarias. Cuenten con nuestra invitación para tales actos y esperamos contar con su colaboración para los mismos.

Los masones han sufrido persecución e inquina desde el inicio de su actividad en esta tierra. El primer proceso inquisitorial está fechado en 1739 y se siguió contra un masón irlandés – Alejandro French – radicado en el Puerto de la Cruz y que acabó con sus huesos en la cárcel y su patrimonio embargado.

Este pronto inicio histórico de la persecución está sin duda directamente relacionado con la importancia que nuestra Orden ha tenido en Canarias, fruto de la arraigada presencia anglosajona y francesa en nuestras islas. Ello en contrapartida, ha originado también una tradicional consideración hacía la Masonería Canaria en Europa y América. Buena prueba de ello es que la Gran Logia de Canarias, fundada en 1922, sea a nivel mundial una de las pocas, si no la única, obediencia masónica que pese a tener un ámbito de actuación regional, ostenta la naturaleza de potencia internacional, reconocida por Logias de países de Europa, América, África y Asia e integrada actualmente en la Confederación Internacional de Grandes Logias Unidas, organismo internacional de la que hemos sido precursores.

Decía Francisco Umbral que los masones fuimos los judíos de Franco. Cierto, pero se equivocaba en parte, porque como decía antes los masones no tuvimos la suerte de esperar tanto para sufrir la pena de intolerancia, ya que en este país hemos estado perseguidos desde el primer momento de nuestra andadura especulativa, allá por junio de 1717.

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Representante de la Gran Logia de Canarias

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Así por ejemplo, en San Cristóbal de La Laguna, la masonería también sufrió un pronto juicio. Me refiero al proceso inquisitorial sufrido por Pedro Carbonier, francés francmasón radicado por entonces en esta Ciudad, en el año 1792. La fortuna quiso que el que pudiera haber sido un testimonio clave de tal acusación, el de Don Santiago Viña y Lugo, no pudiera practicarse por haber abandonado el mismo la Isla rumbo a las Américas, lo que dio al traste a este proceso.

Pero los resabios antimasónicos continuaban y continuaron. En 1829 el VI Marqués de Villanueva del Prado, Don Alonso de Nava y Grimón y Benítez de Lugo cargaba contra los masones, advirtiendo de su infiltración en la Universidad de San Fernando, corriendo ésta el peligro de convertirse en “una escuela de liberalismo, de jansenismo y aún de ateísmo, y una bandera de recluta para alimentar las sociedades secretas” para continuar indicando con cierto tono despectivo que “aquí se formaron masones de todas clases, hasta de músicos para abajo”.

Y en eso estábamos cuando llegó el mes de julio de 1936. Entre los días 18 y 25 de julio de ese año, los inmuebles ocupados por los Talleres de Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria fueron asaltados por fuerzas afines a los sublevados contra el gobierno de la II República. Sus bienes y archivos fueron incautados; el Templo propiedad de los Hermanos tinerfeños de la Logia Añaza fue confiscado, cedido a Falange Española y luego convertido en depósito de farmacia militar; el inmueble que la Logia Acacia poseía en Las Palmas fue igualmente objeto de incautación y posterior venta a particulares; los masones de las islas fueron, en palabras del historiador Manuel de Paz, “perseguidos, cuando no sumariados, procesados, presos o muertos”. Ya el 15 de septiembre de 1936, el todavía comandante en jefe de Canarias, el general Francisco Franco, con el resentimiento de haber visto rechazada su solicitud de ingreso en la Orden dos veces, emitía en Santa Cruz de Tenerife –aunque ya no estaba allí-, el primer decreto contra la Masonería en España, anticipo de leyes posteriores y del infausto Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, que mantendría entre 1940 y 1971 la persecución y el odio a la Orden. La causa fue lo que la masona Clara Campoamor llamó el “delito legalísimo” de ser masón, y pese a lo cual los afectados mantuvieron siempre una actitud de enorme dignidad y gran generosidad y bondad.

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Desgraciadamente en nuestro país, el universalismo de la masonería, capaz de hacer convivir en armonía bajo una misma bóveda a personas de ideas políticas y religiosas diametralmente diferentes, en pos de un ideal superior común, ha sido visto con recelo y desde una óptica conspirativa.

En este lugar de gobierno de la CIUDAD, que según Aristóteles constituye la comunidad perfecta para satisfacer las necesidades vitales del hombre, y rodeado por Administradores de lo Público, quiero finalizar mi intervención con una proclama a modo de reflexión colectiva, contenida en los Discursos del masón Michael Ramsay de 1736, y que dice así:

“El mundo entero no es más que una gran República, en la cual cada nación es una familia y cada individuo un niño. La masonería se estableció para hacer revivir y para propagar las antiguas máximas tomadas de la naturaleza del hombre. Queremos reunir a los hombres de mente preclara y de humor agradable no sólo mediante el amor por las bellas artes, sino además mediante los grandes principios de la virtud; en ellos, el interés por la confraternidad se vuelve interés por todo el género humano, por su medio todas las naciones pueden obtener conocimientos sólidos y todos los súbditos de los diferentes reinos pueden cooperar sin celos, vivir sin discordia y quererse mutuamente sin renunciar a su patria”.

Gracias a los valores éticos y morales contenidos en ésta y otras proclamas, que la Orden transmitió a sus miembros, masonas y masones de muy diversa naturaleza, condición y época tuvieron una participación muy significativa en hitos como la Revolución Francesa, el nacimiento de los Estados Unidos de América, la creación de la Cruz Roja, la Sociedad de Naciones, la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea, o la obtención del voto femenino en España, entre otros acontecimientos históricos, sin los cuales el mundo occidental en el que vivimos no sería el que es hoy en día. Y por lo que entendemos humildemente que la Masonería constituye un patrimonio inmaterial de la humanidad.

Gracias por ayudar a restituir nuestra honorabilidad, gracias por hacerlo y gracias también porque con ello se colabora a asentar en la sociedad dos de nuestros principios fundamentales: EL DERECHO A PENSAR Y EL DEBER DE TOLERAR.

Y si se me permite, deseamos despedirnos de Ustedes citando al poeta masón Antonio Machado, con el último verso de un poema precioso que dedicó a la muerte del también masón Francisco Giner de los Ríos, padre de la Institución Libre de Enseñanza, porque describe nuestra aspiración para todos los que vivimos en este País, a fin de que en un mañana no muy lejano se impongan los valores de la tolerancia, la solidaridad, el humanismo y el universalismo, que hagan imposible cualquier otra persecución semejante a la que nosotros sufrimos en su día,

“En tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas…
allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.”

Muchas gracias.

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